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Oscar Rodríguez Blanco, s.d.b.*
Viernes, 18 de Julio de 2008
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Este año 2008 se está celebrando en Sidney, Australia, con la presencia del Papa Benedicto XVI. La iglesia de Australia es joven pero con una importante presencia social y pública, una iglesia muy dinámica en el campo social y educativo. Los católicos representan más de la cuarta parte del país, el 27.56% según datos estadísticos. En total, 5,7 millones sobre una población de 20,7 millones. Según los datos que han proporcionado los organizadores, los indígenas son unos 100.000. Los temas, símbolos y exhibiciones indígenas están presentes en toda la Jornada Mundial de la Juventud, como un honor y reconocimiento a los habitantes originales de la tierra australiana, para presentar a los jóvenes del mundo entero su propia cultura.
El origen de estos encuentros se debe a la iniciativa del recordado Papa Juan Pablo II, que se inspiró en dos acontecimientos: La masiva participación de los jóvenes que acudieron a Roma en 1984 para celebrar el jubileo de la juventud, y en el Año Internacional de la Juventud de la Naciones Unidas, en 1985. El Papa Benedicto XVI, que se encuentra presidiendo las ceremonias más importantes de la Jornada, ha tenido ya una vigilia de oración en el hipódromo de Randwick, y mañana domingo, celebrará la Eucaristía en el mismo lugar ante una multitudinaria concentración de jóvenes. El lema propuesto para 2008: "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos", es un pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles, que ocurre después de la muerte y resurrección de Jesús, justo antes de la ascensión hacia el Padre, y representa el nacimiento de la Iglesia.
En el mensaje de preparación a la Jornada Mundial 2008, el Papa ha dicho a los jóvenes: "El Espíritu Santo sigue actuando con poder en la Iglesia también hoy y sus frutos son abundantes en la medida en que estamos dispuestos a abrirnos a su fuerza renovadora". Es una motivadora invitación para todos aquellos, que sintiéndose jóvenes de cuerpo o espíritu, desean profundizar en el conocimiento personal del Espíritu Santo. Creo que los que han tenido el privilegio de ir a ese lejano continente, estarán conociendo en estos momentos la forma en que los australianos viven su fe y estarán compartiendo con jóvenes de distintas razas y naciones, variadas experiencias religiosas.
La finalidad de esta Jornada es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven, para que El sea el punto de referencia constante y luz verdadera en sus vidas. La fuerza del evangelio y el Espíritu de Dios harán que esta Jornada tenga el éxito que siempre ha tenido.
*Sacerdote salesiano.